sábado, 19 de septiembre de 2009

Terremotos

Una corta entrada antes de irme a dormir! (Queda pendiente un post sobre "primeras impresiones")

Esta madrugada, sobre las 2, cuando finalmente cesaba el insomnio y comenzaba a dormir, sentí un repentino temblor en toda la habitación. Escuché el sonido de mi nuevo ("nuevo" es un decir) refrigerador moviéndose violentamente. Helo aquí, mil yenes, con la puerta del congelador que no se cierra, y tan ruidoso como una cafetera... Desde que lo tengo no dejo de escuchar sus murmullos incesantes por la noche, recordándome un (otro) posible error económico.



Así que cuando escuché el estruendo del refrigerador por la noche, medio dormida, lo primero que pude pensar fue: "¿PERO QUÉ COÑO ESTÁ HACIENDO AHORA ESTE REFRIGERADOR?" Luego me di cuenta de que estaba en Japón y de que ése era, verdaderamente, uno de los tantos cientos de terremotos que tienen lugar en Japón cada año.

Antes de que pudiera pararme y hacer algo, la calma volvió a la noche, y no hubo repetición. Así fue mi primer terremoto en Japón.

Hace un par de días, en la primera sesión de Orientación en la universidad, vinieron unos bomberos con un camión especial para hacernos una demostración de la fuerza de un terremoto. Era básicamente un camión con un remolque que se movía de lado a lado y de arriba abajo, con una especie de "cocina", con una mesa, varios utensilios, algunos muebles. Cuatro personas se quitaban los zapatos, se subían, y empezaba el "terremoto". Como atracción de feria no era demasiado emocionante ni aterrador, ni siquiera se nos cayeron encima los utensilios que había encima de la "estufa". Era básicamente para comprobar la fuerza de un terremoto. Y en mi opinión no creo que sirva demasiado, porque un terremoto te pilla de sorpresa, en la cama, de camino al trabajo, en un examen... Eché en falta que, en vez de lucirse con sus avances tecnológicos, nos recordaran
los consejos básicos de prevención y seguridad en caso de terremoto: vigilar los objetos que potencialmente se nos caerían encima, no ponerlos allí, ponerse bajo una mesa, bajo el umbral de una puerta, etc.

Ya sé que estos consejos les sonarían viejos a muchos, pero al menos en mi caso, que pocas veces he vivido terremotos, y nunca uno muy fuerte (tenía pocos meses cuando fue el terremoto de México del '85, y yo estaba segura en Xalapa, Ver.) esos consejos tienden a ser... olvidados. Ciertamente iría bien que nos refrescaran la memoria en este tema, ¿no?

3 comentarios:

  1. Mi primer terremoto en Inglaterra fue parecido, sólo que yo me desperté gritando en una casa donde nadie más lo había notado y nadie me creyó hasta que salió en las noticias como uno de los terremotos ingleses más gordos de los últimos años...

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  2. Por cierto, ¿mil yenes por una nevera? Por ese precio como si me canta la Macarena a las tres de la madrugada, oye...

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  3. Bienvenida al mundo de los que dormimos en el mismo cuarto que el refri!

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