Uno de los primeros objetivos que me marqué para esta experiencia fue el de conseguir nuevos amigos. Específicamente amigos japoneses. A estas alturas del primer semestre, ya conozco mejor a mis compañeros extranjeros y voy encontrando a las personas con quien me siento más cómoda, o con quien comparto más intereses. Y está bien practicar mi inglés y poder hablar con franqueza de mis intereses y opiniones con gente que piensa de manera parecida, pero aún así - estoy aquí por un motivo, y es que quiero aprender japonés. Para lo cual necesito practicarlo, para lo cual, obviamente, necesito amigos japoneses.
El problema no es conocer gente. Durante los primeros días, y más tarde, nos presentaron a la veintena de chicos y chicas que hacen de voluntarios para ayudar a los estudiantes internacionales, muchos de los cuales suelen juntarse con nosotros en las "gaiben", o "gaijin benches" (unas bancas frente al edificio donde normalmente tenemos clase, de las que más que apropiarnos, siempre hemos sido dueños). En las clases de japonés, también, los profesores invitan un par de veces al mes a estudiantes japoneses como voluntarios, para venir a hablar con nosotros de una serie de temas impuestos (que la mayoría de las veces quedan relegados a los primeros cinco minutos, dejando paso al flujo irregular de la conversación espontánea entre desconocidos). (En una nota aparte, es así como los profesores suplen la falta de actividades comunicativas en clase).
Por lo tanto, es relativamente fácil conocer gente nueva. Si no viene un voluntario en clase, puedes hablar con alguien en las gaiben, esperar a que la gente que conoces te presente a amig@s suyos en una fiesta, o asistir a una de las muchas y diversas reuniones y actividades que se hacen con prácticamente el único fin de poder presentar estudiantes extranjeros a los japoneses.
Lo difícil es, si consigues acordarte del nombre + la cara de todas las personas que te han presentado; si consigues direcciones de correo y números de teléfono, establecer el contacto - y mantenerlo.
Aquí quien tiene que tomar la iniciativa depende de cada quien. Los más interesados te llamarán o escribirán, los poco interesados (o muy tímidos) no lo harán, y serás tú quien deba ir tras ellos. Años de experiencia me han enseñado a no esperar sentada a que la gente venga a mí, y he intentado establecer el contacto con varios de los japoneses que he conocido recientemente. Todavía me queda mucha gente con quien contactar, y no estoy segura de que vaya a ser un contacto fructífero, pero lo voy intentando.
Así que llega la parte difícil - poder sacar la relación esporádica de hablar un rato en la escuela, o saludarse por los pasillos, a una conversación más privada, que conduzca a un mejor conocimiento mutuo. Es decir, quedar para hacer alguna cosa. Personalmente prefiero las conversaciones "one on one" para hacer amigos; las fiestas, parrandas, nomikais y karaokes están muy bien, pero entre el ruido, la bebida, y las personas que son más espontáneas, habladoras y/o gritonas que yo, al final acabo la noche sin haber articulado muchas palabras - o sin ya poder hacerlo. Aunque quizá sea más fácil para otras personas quedar con un grupo.
En fin, la semana pasada me marqué como objetivo para el fin de semana quedar con algún amigo japonés - cuantos más, mejor. Sólo para hablar. Y lo hice, y hablé mucho, y los resultados son interesantes. Quedé el sábado con una chica, y el domingo con un chico, y en ambos me lo pasé bien y pude conocer más a la otra persona. Con la chica, sin embargo, la conversación fue más difícil. Por una parte, ella intentaba hablarme en español, y yo, para ayudarla a practicar su idioma, le hablé en español. Resulta algo difícil intentar moderar la velocidad, simplificar las expresiones y pronunciar claramente las palabras, especialmente en la propia lengua, en la que estás acostumbrada a correr y que te sigan. Fue como dar clase de español durante horas. Y la conversación entre los silencios incómodos de "¿y ahora de qué hablo?" se sentía más como un interrogatorio o una encuesta que una charla fluida. Faltaba interés, opinión, contraste, encontrar un tema que nos apasionara a las dos. Aún así logramos mantener la conversación un buen rato. Con el chico, sin embargo, hubo más química, más diversión, más fluidez. A pesar de mis dificultades con el japonés, logramos hablar de muchas cosas, y los temas salían uno detrás de otro, espontáneamente, y tuve la oportunidad de abrirme más y hablar de temas y puntos de vista más personales.
Cada persona es diferente y da lugar a una relación diferente. Pero en general encuentro que, aunque las chicas son más lanzadas y directas a la hora de introducirse y mostrar interés en hacer amistad, es más difícil llegar a conocer sus opiniones, ideas e intereses. Yo había leído que es difícil mantener una conversación "profunda" con chicas japonesas, y en mi experiencia lo es... quizá por su educación, parecen ser más reservadas con sus gustos, opiniones, etc. que los hombres.
Aunque repito, voy viendo que en realidad depende de cada persona. También tengo muchos amigos japoneses con quienes encuentro difícil, sino imposible, hablar de asuntos u opiniones personales. Sospecho que tiene mucho que ver con dificultades lingüísticas (falta de gramática, vocabulario) y de encontrar a una persona con quien conectemos. Por muchas personas que tengamos para hablar, realmente, a fin de cuentas, sólo con un pequeño porcentaje de ellas podemos llegar a tener una relación sincera, profunda y duradera de amistad.
Soy una persona que cree en la comunicación, en el poder de la risa compartida, y en dejar que el paso del tiempo nos ayude a distinguir a nuestros verdaderos amigos. Y así será. Tardo mucho en forjar amistades, pero una vez están allí, no me olvido nunca. Así funciono yo. Y en este sentido, al parecer, soy bastante japonesa. XD
El problema no es conocer gente. Durante los primeros días, y más tarde, nos presentaron a la veintena de chicos y chicas que hacen de voluntarios para ayudar a los estudiantes internacionales, muchos de los cuales suelen juntarse con nosotros en las "gaiben", o "gaijin benches" (unas bancas frente al edificio donde normalmente tenemos clase, de las que más que apropiarnos, siempre hemos sido dueños). En las clases de japonés, también, los profesores invitan un par de veces al mes a estudiantes japoneses como voluntarios, para venir a hablar con nosotros de una serie de temas impuestos (que la mayoría de las veces quedan relegados a los primeros cinco minutos, dejando paso al flujo irregular de la conversación espontánea entre desconocidos). (En una nota aparte, es así como los profesores suplen la falta de actividades comunicativas en clase).
Por lo tanto, es relativamente fácil conocer gente nueva. Si no viene un voluntario en clase, puedes hablar con alguien en las gaiben, esperar a que la gente que conoces te presente a amig@s suyos en una fiesta, o asistir a una de las muchas y diversas reuniones y actividades que se hacen con prácticamente el único fin de poder presentar estudiantes extranjeros a los japoneses.
Lo difícil es, si consigues acordarte del nombre + la cara de todas las personas que te han presentado; si consigues direcciones de correo y números de teléfono, establecer el contacto - y mantenerlo.
Aquí quien tiene que tomar la iniciativa depende de cada quien. Los más interesados te llamarán o escribirán, los poco interesados (o muy tímidos) no lo harán, y serás tú quien deba ir tras ellos. Años de experiencia me han enseñado a no esperar sentada a que la gente venga a mí, y he intentado establecer el contacto con varios de los japoneses que he conocido recientemente. Todavía me queda mucha gente con quien contactar, y no estoy segura de que vaya a ser un contacto fructífero, pero lo voy intentando.
Así que llega la parte difícil - poder sacar la relación esporádica de hablar un rato en la escuela, o saludarse por los pasillos, a una conversación más privada, que conduzca a un mejor conocimiento mutuo. Es decir, quedar para hacer alguna cosa. Personalmente prefiero las conversaciones "one on one" para hacer amigos; las fiestas, parrandas, nomikais y karaokes están muy bien, pero entre el ruido, la bebida, y las personas que son más espontáneas, habladoras y/o gritonas que yo, al final acabo la noche sin haber articulado muchas palabras - o sin ya poder hacerlo. Aunque quizá sea más fácil para otras personas quedar con un grupo.
En fin, la semana pasada me marqué como objetivo para el fin de semana quedar con algún amigo japonés - cuantos más, mejor. Sólo para hablar. Y lo hice, y hablé mucho, y los resultados son interesantes. Quedé el sábado con una chica, y el domingo con un chico, y en ambos me lo pasé bien y pude conocer más a la otra persona. Con la chica, sin embargo, la conversación fue más difícil. Por una parte, ella intentaba hablarme en español, y yo, para ayudarla a practicar su idioma, le hablé en español. Resulta algo difícil intentar moderar la velocidad, simplificar las expresiones y pronunciar claramente las palabras, especialmente en la propia lengua, en la que estás acostumbrada a correr y que te sigan. Fue como dar clase de español durante horas. Y la conversación entre los silencios incómodos de "¿y ahora de qué hablo?" se sentía más como un interrogatorio o una encuesta que una charla fluida. Faltaba interés, opinión, contraste, encontrar un tema que nos apasionara a las dos. Aún así logramos mantener la conversación un buen rato. Con el chico, sin embargo, hubo más química, más diversión, más fluidez. A pesar de mis dificultades con el japonés, logramos hablar de muchas cosas, y los temas salían uno detrás de otro, espontáneamente, y tuve la oportunidad de abrirme más y hablar de temas y puntos de vista más personales.
Cada persona es diferente y da lugar a una relación diferente. Pero en general encuentro que, aunque las chicas son más lanzadas y directas a la hora de introducirse y mostrar interés en hacer amistad, es más difícil llegar a conocer sus opiniones, ideas e intereses. Yo había leído que es difícil mantener una conversación "profunda" con chicas japonesas, y en mi experiencia lo es... quizá por su educación, parecen ser más reservadas con sus gustos, opiniones, etc. que los hombres.
Aunque repito, voy viendo que en realidad depende de cada persona. También tengo muchos amigos japoneses con quienes encuentro difícil, sino imposible, hablar de asuntos u opiniones personales. Sospecho que tiene mucho que ver con dificultades lingüísticas (falta de gramática, vocabulario) y de encontrar a una persona con quien conectemos. Por muchas personas que tengamos para hablar, realmente, a fin de cuentas, sólo con un pequeño porcentaje de ellas podemos llegar a tener una relación sincera, profunda y duradera de amistad.
Soy una persona que cree en la comunicación, en el poder de la risa compartida, y en dejar que el paso del tiempo nos ayude a distinguir a nuestros verdaderos amigos. Y así será. Tardo mucho en forjar amistades, pero una vez están allí, no me olvido nunca. Así funciono yo. Y en este sentido, al parecer, soy bastante japonesa. XD
